Siguiendo el ejemplo de Jesús

En Efesios 4:12-13 vemos como Pablo le habla a la Iglesia en Éfeso del Plan y diseño de Dios, que es que TODOS lleguemos a la estatura del Varón Perfecto, no solo los pastores, no solo los líderes, ¡TODOS!

Ahora veamos el modelo de sacerdocio de Jesús; Él enviaba y no retenía. Jesús no se centra en su persona, por eso les dijo: “les conviene que yo me vaya”. Cuando el líder entiende que si se corre, viene el Espíritu Santo, es lo mejor que le puede pasar a la Iglesia. Y eso es lo que hizo Jesús, nuestro líder, se corrió y dejo que el Espíritu Santo tome su lugar. Un buen líder es aquel que sabe cuál es el momento de desaparecer y creer.

Jesús como líder empodera a otros con su mismo poder y aún mayor. “Las señales que yo hice las harán aún mayor” (paráfrasis). Un líder sabe decir, creo en vos, vos podés hacerlo mejor que yo.

Jesús busca no ser visto, sino que busca esconderse en el cuerpo. El, como líder, mostró su rostro desfigurado, humillado, abandonado, solo y así fue visto. Pero después de ese momento se deshizo y entró en cada uno de nosotros. El desapareció, desfigurado, sangrando, para que aparezca una Iglesia Gloriosa. La gente ve a Jesús en nosotros, pero nos ve a nosotros. Un buen líder sabe, en que momento de desfigurarse, de “quedar mal” para que sus discípulos queden bien.

Un buen líder como Jesús, genera ambientes de paternidad basada en hermandad. La única vez que Jesús se refiere a los discípulos como hijos es cuando les dice: “no los dejaré huérfanos”. Jesús es el hermano mayor, no es el Padre. Quien muestra la paternidad del Padre es el Hijo, el Hijo no te deja huérfano. Cuando logramos vivir ambientes de hermandad conocemos al Padre, cuando podemos vivir el amor genuino de hermanos, la gente ve al Padre.

“Y no llaméis a nadie en la tierra vuestro padre, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos”. Mateo 23:9

Muchas veces miramos a Jesús con los lentes de este mundo, entramos a la Iglesia y tratamos de entenderla con los lentes de este mundo. Pero

Él agarró ese sistema y lo rompió y dijo: “entre ustedes no será así”. El mayor es el que sirve.“
Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.

Más entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Mateo 20:25-28

En el modelo de Jesús, no somos todos iguales, el que sirve, el que da su vida, es mayor. El modelo de sacrificio, hermandad, amor tiene que ver con el sacerdocio correcto. Por eso Dios aborrece la doctrina de los nicolaítas, porque nos pone un “lente” en el que decodifica el sacerdocio de una manera distorsionada. Como Sacerdotes somos cada uno de nosotros en nuestras casas sirviendo a nuestra familia, amando a la gente, profetizando, sirviendo al que te critica, si logramos vernos así nos damos cuenta de que el sacerdocio de todos los santos es para cada uno de nosotros, es para todos, es para una Iglesia Gloriosa, donde todos profetizan, todos sirven, todos se aman.