El Deseo de Jesús3 min de lectura

Si escuchamos las oraciones de las personas nos podemos dar cuenta cuáles son sus intereses, por qué cosas claman, qué motivos les hacen brotar lágrimas.

En Juan 17 tenemos una ventana al corazón de Jesús, vemos sus motivos de oración, qué cosas le pedía al Padre en el momento cúlmine de su ministerio terrenal, cuando sabía que iba a ser inmolado y habría de dejar a sus discípulos. Abramos nuestros ojos espirituales para ver el corazón de nuestro Amado y que sus motivos de oración se conviertan en nuestra respuesta de vida.

Jesús pedía gloria, pero para darla al Padre:

“glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti”. V.1.

Algo que le caracterizó hasta el fin fue el querer dar, hacia toda dirección, hacia los hombres o hacia Dios. En cuanto a la gloria, no pretendía quedársela, aunque la merecía, el destinatario era Dios mismo. Sería bueno examinar nuestras motivaciones al querer fama o reconocimiento, para que seamos imitadores de Cristo en todo.

Jesús pedía protección para sus discípulos,

“guárdalos en tu nombre” V.11.

Otras versiones traducen ese guárdalos como cuídalos o protégelos, en el original griego esa palabra se puede traducir como “no les saques el ojo de encima”, o sea que le pedía al Padre un cuidado extremo, como el que se le da a algo de mucho valor. Pero si seguimos leyendo vemos la razón de ese cuidado: “para que sean uno”. Jesús pedía que el Padre nos guardara en Su Nombre para que fuéramos uno, podemos parafrasear a Jesús y decir: “Padre cuídalos con el poder de tu nombre para que no dejen de ser uno”.

¿Qué orarías tú si supieras que tu vida será quitada en breve? ¿Cuál sería tu pedido al Padre? ¿Qué cosas serían tan importantes como para incluirlas en tu última oración? A Jesús le importaba nuestra unidad. Él sabía de la importancia del UNO, Él era uno con el Padre.

“para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” V.21

En el v.21 vuelve a repetir el mismo pedido: “que sean UNO”. Y aquí añade que el mundo creería a través de nuestra unidad.

Quiera el Padre que abramos los ojos espirituales para ver el poder de la unidad, su repercusión en el mundo espiritual y cómo deshace tinieblas simplemente al ser UNO con Dios y entre nosotros.

Jesús continúa orando y pide que seamos santificados por su Palabra, que estemos donde Él está y que el amor del Padre abunde en nosotros. Todo esto es sumamente importante y te animo a que puedas leerlo y reflexionar sobre ello.

Pero volviendo al pedido de unidad, ¿Qué estás haciendo para mantener o lograr la unidad? ¿Qué estás dispuesto a hacer en pos de ser UNO? ¿Tienes paz con todos los hermanos?

Los verdaderos íntimos buscan lo que Él desea, buscan alegrar su corazón. Nuestra unidad es su deseo.

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