La orden de predicar2 min de lectura

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

Marcos 16:15

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Mateo 24:14

Según del diccionario de la Real Academia, predicar es publicar, hacer patente y claro algo. Algunos de sus sinónimos son: anunciar, pregonar, difundir.

Según el texto griego, predicar es traducido de kerússo, que significa pregonar, proclamar, publicar, heraldo, divulgar.

Si lo vemos desde el significado de la lengua hispana se entiende que predicar es algo que pone de manifiesto un mensaje. No es posible pregonar algo disimuladamente, o sin palabras. Predicar es hacer público, llevarlo al mayor auditorio posible.

Si lo interpretamos desde el texto griego es exactamente igual. Un pregonero se paraba en la antigüedad en las calles y daba a viva voz un mensaje de la autoridad.

Predicar es decir, hablar, hacer público, difundir, anunciar el mensaje de Dios al hombre. Se suele escuchar: “yo predico con mi ejemplo”, pero eso sería modelar el mensaje, no predicarlo. Muchas veces las personas están tan absortas en su “realidad” que no alcanzan a leer en nuestras vidas lo que se supone que ellas dicen, por algo la Biblia dice:

en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 2 Cor.4.4

2 Corintios 4:4

Sabemos que caminamos entre ciegos espirituales, por lo que no podemos confiar en que podrán entender el mensaje que modelamos, entonces se hace necesario que pongamos ese mensaje en palabras que los lleven a comprender el reino de Dios, a apropiarse del evangelio completo.

Al predicar el reino, llevamos justicia y esperanza. Abrimos el panorama a algo que todos deseamos aun sin saberlo, que es vivir bajo un gobierno justo, de paz, que nos llene de gozo.

Tenemos el mejor y más deseado mensaje, no podemos retenerlo por desobediencia. Dios abra nuestros ojos a la necesidad del mensaje del Reino y abra nuestra boca para anunciar el evangelio completo.

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