Toma tu lugar en la iglesia3 min de lectura

Para poder tomar nuestro lugar en la iglesia es necesario el entendimiento y la revelación de algunas cosas:

Revelación de qué es la iglesia: no podemos movernos si no vemos ni conocemos el lugar en el que estamos. Difícilmente podamos ocupar nuestro lugar en la iglesia si no se nos revela, si no se nos hace visible lo que es iglesia.

En la primera carta de Pablo a los corintios, en el capítulo once, el apóstol les reprende por los abusos al compartir la cena del Señor, donde algunos comen con glotonería y hasta se embriagan mientras otros pasan hambre. En algunas versiones bíblicas que agregan títulos aparecen como tópicos diferentes pero desde el versículo 17 hasta el 23 se habla de una solo tema, la cena del Señor. Muchas veces hemos practicado el pedir perdón antes de participar, pero veamos bien el pecado que nombra Pablo y que nos hace indignos para participar de la mesa:

Porque el que come y bebe sin considerar a los que forman el cuerpo del Señor, se condena a sí mismo. 1 Corintios 11:29 PDT

En la RV60 se utiliza la palabra «discernir», o sea ver lo que no se ve. El no «ver» el cuerpo de Cristo y no «vernos» en él nos hace indignos de sentarnos a la mesa. Cuando discernimos el cuerpo tomamos nuestro lugar sin problemas. Tener la revelación del cuerpo nos libra de envidias, de celos, de rivalidades, de competencias y nos sitúa en el amor, la tolerancia, la honra, el cuidado por el otro. Cuando un maratonista cruza la meta nadie aplaude al pie que cruzó primero la línea sino al hombre completo que llegó al objetivo. Cuando nos podemos ver UNO ya no nos interesa solo llegar, sino que ayudamos a todos a hacerlo y cuando caemos alguien nos ayuda a nosotros. Eso es tomar nuestro lugar en la iglesia, nos gozamos con el visible aunque nosotros seamos invisibles, porque la honra es para todo el cuerpo.

Para reflexionar:

¿Tienes celos del lugar que ocupa otra persona? ¿Te alegras con los avances de otra parte del cuerpo? ¿Eres capaz de esperar el crecimiento del hermano o prefieres correr solo? ¿Ves la caída de un hermano como algo que te afecta a ti también?

Revelación de familia: es fácil considerarse hijos de Dios, pero no es tan fácil considerarnos hermanos. Toda familia tiene sus dinámicas propias, en qué lugar de mesa se sientan, cuál es su habitación, etc. El sabernos familia nos ayuda a posicionarnos en el cuerpo. Los lazos familiares son imperecederos, no existe la posibilidad de que hoy sea mi familia y mañana deje de serlo, porque son lazos de sangre; la sangre que nos une es la de Cristo y es el vínculo más fuerte que existe.

Una persona que no sabe ser hermano no sabe ser hijo tampoco. Hicimos una serie en este blog que se llamó «Familia de fe vs orfanato», en ella hablábamos de las diferencias entre una familia formada por hijos y una formada por huérfanos. Te sugerimos volver a leerlo para que puedas ver si tienes dinámicas de hijo que sabe vivir en familia.

Es nuestra oración que se te revele el cuerpo, que lo puedas discernir, que te sientas hijo amado, que seas libre de celos y competencias, que estés agradecido por tus dones y el lugar que el Padre te ha dado en su casa, en su familia.

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