Toma tu lugar en la intimidad3 min de lectura

Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Cantares 2:10

Cuando recorremos la Biblia encontramos que siempre Dios quiso tener cercanía con el hombre. Desde el Génesis, cuando paseaba buscando a su amigo Adán, mientras este se escondía entre los árboles porque había pecado, hasta los tiempos postreros cuando él volverá a morar con su pueblo (Apocalipsis 21). Lo vemos hablando y consultando con su amigo Abraham, invitando a todo Israel a verle aunque ellos no quisieron, por temor y le pidieron a Moisés que fuera solo:

Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos…. Entonces el pueblo estuvo a lo lejos Éxodo 20:19 y 21

Podemos citar muchos ejemplos del Padre queriendo tener intimidad con sus hijos, su pueblo, sus amigos, su esposa amada. Con el sacrificio del Cordero se rompe el velo que no nos permitía entrar al lugar santísimo, símbolo de que el acceso a su presencia quedaba abierto y ahora es la obra del Espíritu Santo conducirnos hasta allí. Dios mismo abriéndose paso entre las tinieblas de nuestro pecado porque anhela tener comunión con nosotros. ¿No te parece un acto de amor infinito? El Perfecto buscando a los imperfectos para perfeccionarlos, el Puro buscando a los impuros para purificarlos, el Amado buscando a quienes le rechazamos una y otra vez para mostrarnos el camino más excelente que es el amor…

Como veíamos, Adán se escondió, por causa de su pecado, el pueblo de Israel no quiso escucharle por temor, el hombre caído prefiere alejarse de Él, esconderse. Y en el libro de Cantar de los cantares tenemos al Enamorado que le dice a su amada: «Ven», ¨levántate y ven». Más adelante le dice:

»Paloma mía, que te escondes en las rocas, en altos y escabrosos escondites, déjame ver tu rostro, déjame escuchar tu voz. ¡Es tan agradable el verte! ¡Es tan dulce el escucharte!» Cant.2:14 DHH

El Amado la busca y ella está escondida entre las rocas, Él anhela ver su rostro y escuchar su voz, pero ella se esconde, ¿De qué teme? ¿Por qué se niega a entregarse al sublime Amor? Simplemente porque no se reveló ese amor que acepta; en el capítulo anterior la tenemos mirándose a sí misma: «no miren que estoy quemada por el sol», ella ve su piel bronceada y tal vez curtida por el ambiente, mientras Él la ve : » amiga mía, hermosa mía «, ella se mira sin aceptarse, Él la mira y la acepta tal cual es, sabiendo que cuánto más tiempo pasen juntos será mejor para ella porque se volverá como Él. El ser humano se mira a sí mismo y se ve indigno, pero es el amor de Cristo el que lo dignifica. Muchas veces cantamos o decimos que queremos que Él sonría, queremos darle felicidad…Su felicidad es que le dejes ver tu rostro, que le dejes oír tu voz.

Hoy es tiempo de salir de entre las rocas de nuestros temores, prejuicios, autocondenación, o lo que sea que no nos permita mostrarnos ante Él y complacerle:

«Aquí estoy, Amado, vengo a cara descubierta, con un rostro que no siempre me agrada, pero que es tu anhelo ver, vengo a que escuches mi voz, como es tu deseo, aunque no siempre me gusta lo que escucho de ella. Hoy salgo de mi escondite, no es necesario que me busques, aquí estoy, me siento a tu mesa, esa que preparaste para mí y me dispongo a tener este tiempo de amor contigo»

20 comentarios en “Toma tu lugar en la intimidad<span class="wtr-time-wrap after-title"><span class="wtr-time-number">3</span> min de lectura</span>”

  1. Y cuando crees que nadie te ve, ahí está él, con su amor y esperando que te acerques para abrazarte. Y cuando nadie daba un centavo por vos ni por mí, él lo dio todo por amor. #paz

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