Para discipular naciones: ¡Buen ánimo!4 min de lectura

«El ánimo fuerte compensa la debilidad del cuerpo»

Si bien en el texto de Hechos 19, que nos dio fundamento para poder explorar cuáles son los principios para discipular una ciudad o nación, no figura la palabra ánimo; podemos inferir que para permanecer tanto tiempo en un lugar y no distraerse del objetivo, Pablo mantuvo el ánimo en alto. Él era un hombre como nosotros, tendría momentos de desánimo, de querer avanzar más rápido o tener resultados más eficaces, pero había aprendido a renovar sus fuerzas en Cristo, por eso pudo perseverar. Aun así hubo momentos en que Dios mismo le recordó que mantuviera el buen ánimo:

A la noche siguiente el Señor se apareció a Pablo, y le dijo: «¡Ánimo! Así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, es necesario que lo des también en Roma». Hechos 23:11

Era necesario que Pablo se fortaleciera en su ánimo porque estaba encarcelado e iría a Roma a dar testimonio de Cristo.

¿Qué es el ánimo? Es el motor interno. Tal vez lo entendamos mejor si hablamos de los opuesto, del desánimo. El desánimo es literalmente tener la mente dividida, una parte cree y la otra no cree, una ama y la otra no ama, una confía y la otra desconfía; es una guerra civil en nuestro interior. El doble ánimo es como las imágenes en los cartoons donde hay un angelito hablando a un oído y un diablito hablando al otro, pero es interno, son dos voces, una impulsa y la otra frena. Santiago es bastante fuerte con el doble ánimo:

vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.Santiago 4:8

Para mantener el buen ánimo es necesario aprender a acallar las voces que no vienen de Dios (eso es purificar o mantener puro el corazón, sin contaminar con otros pensamientos), aquellas que nos hacen quitar los ojos de Jesús, ya que Él es el autor y el consumador de nuestra fe. Mantenerse animado es una tarea constante, siempre habrá voces contrarias, pero la del Espíritu tiene que resonar con toda potencia en nuestro interior.

¿Cómo me doy cuenta si una voz no viene de Dios? Una de las cosas principales es que me hará mirarme a mí mismo, me hará poner mis ojos en mis necesidades, mis derechos, mi honra…Cuando logra esto, ya ha ganado gran parte de la batalla porque no se puede caminar en la vida Cristiana sin mirar a Cristo. Él es nuestra nube de día y nuestra columna de fuego en la noche. Poner los ojos en nosotros nos paraliza y hasta nos puede hacer retroceder. Pablo tendría muchos argumentos para no enseñar en horario de siesta en una ciudad tan cálida: habría trabajado y necesitaría el descanso, ya era un hombre de edad avanzada, tenía derecho al reposo…Pero él no usó esos argumentos sino que se fortaleció y continuó. Un buen ánimo compensa ampliamente lo que nuestros cuerpos y mentes pueden hacer. Hemos escuchado las historias de maratonistas, ciclistas o de otras disciplinas deportivas que llegan a la meta sin ninguna fuerza física, agotados, simplemente sus ánimos ordenaban a sus cuerpos que debían seguir, tenían una sola mente, no había dos pensamientos, el desistir no era opción, no se consideraba válido abandonar.

Santiago nos dice que el hombre de doble ánimo:

es indeciso e inconstante en todo lo que hace. Santiago 1:8

Si tenemos una meta propuesta por el Señor no podemos abandonar en el camino. Seguramente Pablo ponía su mirada en la meta, en lo que el Señor le había encomendado, en los avances, en los nuevos convertidos, en aquellos que valiera la pena poner sus ojos y seguía avanzando.

Mantener el ánimo es importante por eso vemos que a muchos se les dio ese consejo en la Biblia: a los israelitas antes de cruzar el Jordán (Deuteronomio 31), a Salomón cuando iba a comenzar a reinar (1 Crónicas 22), a un paralítico (Mateo 9), a la mujer del flujo de sangre (Lucas 9), a los discípulos (Mateo 14)…

¿Qué se te ha asignado hacer? ¿Cuál es tu meta? ¿Te desanimas a veces? ¡No permitas voces que no vengan del Espíritu! ¡La ciudad donde vives te necesita! ¡Tu familia te necesita! ¡Te necesitamos! Cuando veas que tu ánimo decae, detente a pensar a qué voces les estás dando lugar y busca la voz del Padre, enfócate en ella, repítela, grítala si es necesario para que tu alma se ponga en sintonía con ella. Y con el ánimo fortalecido, ¡Ponte en marcha! ¡Queda mucho por hacer!

Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar. Nehemías 4:6

9 comentarios en “Para discipular naciones: ¡Buen ánimo!<span class="wtr-time-wrap after-title"><span class="wtr-time-number">4</span> min de lectura</span>”

  1. Amen es un principio poderoso …. permanecer en las moradas animo …estar firmes y no tener la mente dual …. el desanimo no debe tener cabida en nuestros corazones ….. gloria al Padre !!!!!!!! nuestros ojos puestos en el…en todo momento ….

  2. Me ayudó mucho espiritualmente El desánimo En ocasiones proviene de las adversidades y el fracaso de los Objetivos y planes del enemigo para Verte en el suelo ! Por que el nivel de Adoración que posee el ser humano es ha un más Grande que el miedo ha no avanzar y levantarse del lugar donde ocasionalmente pasamos Como Hijos de la luz.

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