Oír con atención6 min de lectura

 «Si alguno tiene oído, oiga.» Apocalipsis 13:9

El apóstol Pablo tenía un gran conocimiento de la Escritura pero también una profunda relación con Dios, lo que le permitía acceder a niveles de revelación que pocos alcanzaron. Él nos enseña lo siguiente:

«Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.» 1 Corintios 15:44 

Muchos interpretan que tendremos un cuerpo espiritual a partir de la resurrección, lo cual es cierto, pero aquí no habla en tiempo futuro sino en presente, no habrá, sino que hay un cuerpo espiritual.

«aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).» Efesios 2:5

¿Qué es lo que estaba muerto? Nuestro ser espiritual, ya que el cuerpo físico tenía signos vitales. Lo que recibió vida fue el cuerpo espiritual, el cual tiene la capacidad de percibir el mundo del espíritu. ¿Por qué enfatizamos en que hay un cuerpo espiritual? Porque con esta verdad queremos introducir al tema de los sentidos espirituales, así como hay sentidos físicos los hay espirituales, veamos el siguiente versículo:

» Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.» 2 Corintios 11:3

¿Alguna vez te preguntaste por qué hay tanto interés de parte de las tinieblas por hacer un mundo cada vez más sensual (o sea dominado por los sentidos de nuestro cuerpo natural)? Justamente para pervertir nuestra percepción y engañarnos, como lo hizo con Eva.

El Señor nos prometió que al venir el Espíritu nuestros jóvenes tendrían visiones, pero eso no sucede con frecuencia hoy, es que tenemos la vista espiritual obstaculizada por  imágenes sensuales. Vivimos en un mundo que se comunica básicamente de manera visual pero nuestros ojos se han cegado para ver lo espiritual. Los niños nacen con la capacidad de ver el mundo espiritual, por eso muchas veces los vemos sonriendo a algo que nosotros no vemos o asustados por algo que no entendemos,  a veces no les creemos  cuando nos dicen que ven algo y les decimos que no es así, su mente va adquiriendo la idea de que lo que ve no es real y lo descarta, hasta que deja de ver.

Necesitamos desarrollar nuestros sentidos espirituales

Una persona que carece de algún sentido tiene problemas para entender el medio que la rodea, no podemos pretender que un ciego de nacimiento pueda apreciar los colores aunque se los relatemos, aunque le describamos la belleza de una rosa roja, el mensaje queda a medias. Los sentidos nos ayudan a entender y relacionarnos con el ambiente, hoy se habla mucho de «crear ambientes» pero de nada sirve crearlos si quien es introducido allí no puede percibirlos. Si queremos ser siervos eficientes tenemos que tener la capacidad de percibir el ambiente espiritual, recibir Su mensaje, poder apreciar Su gracia, reconocer Su presencia, también de ver contra qué peleamos, dónde está el peligro.

El oído espiritual

«Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.» Romanos 10:17

Hay gente que tiene oídos pero no oye, no son sordos físicos sino sordos espirituales. El Señor ya les dio vida a nuestros cuerpos físicos, nos hizo nacer de nuevo. Entonces es nuestra responsabilidad desarrollar los sentidos. ¿Cómo aprendemos a oír? ¡Pues oyendo! Nuestro parámetro más seguro es la Palabra de Dios, allí tendremos certeza de no estar escuchando mal. Tomemos el hábito de escudriñar la Escritura, Jesús dijo que las Escrituras dan testimonio de Él (Juan 5:39), leamos la Biblia orando para tener oídos espirituales abiertos, tomemos tiempo para dejar que nos hable de Cristo: ¿Qué faceta de Dios nos muestra ese pasaje? ¿Qué significa para nuestra vida que Él sea así? ¿Qué cosas debemos cambiar para ajustarnos a él? ¡No leamos de manera rutinaria! Dejemos que el Espíritu nos hable. Tratemos de leer una Biblia que no esté resaltada, olvidemos el sermón que escuchamos sobre ese pasaje, sólo escuchemos.

«Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras.» Salmo 19:4

La Voz de Dios resuena por toda la tierra, si estamos dispuestos a escucharle. Tomemos tiempo para estar en la naturaleza, cerremos los ojos y sólo escuchemos, dejemos que nos hable a través de los sonidos cotidianos. Hagamos lo mismo en un lugar lleno de gente, si podemos sentarnos en silencio y simplemente escuchar Él nos mostrará cosas que antes no habíamos oído. Pero sólo podemos hacer esto si estamos dispuestos a obedecer a Su Voz cuando le hayamos escuchado.

Lo primero que el Padre hizo fue hacer escuchar Su Voz:

«Y dijo Dios: Sea la luz;a y fue la luz.» Génesis 1:3

y lo último que escucharemos estando en este cuerpo será Su Voz:

«Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.» 1 Tesalonicenses 4:16 

Vale la pena ejercitar el oído ahora para que podamos escuchar Su Voz dando la orden en nuestra vida: «Sea la luz» ,para que todo se ordene, escucharle en cada aspecto para ser certeros y siervos fieles, hijos obedientes, esposa fiel.

Para los padres:

Tus hijos tienen sus sentidos bombardeados por lo natural y es tu responsabilidad:

1- Desarrollar tus  propios sentidos para ser de ejemplo y poder impartir no de lo que sabes sino de lo que vives. Tu hijo nota la diferencia entre discurso y vivencia.

2- Enseñar a tus hijos el camino para tener una escucha activa de la Voz del Padre.

a- Leer con ellos las Escrituras, preguntarles qué escucharon allí. Escucharlos para que aprendan a escuchar. Guiarles a que te digan cómo ven a Cristo en esa porción, dialogar sobre esto, orar con       ellos.

b- Instruirlos en escuchar a Dios en la naturaleza, entre la gente, en la oración. Cuando vengan con una pregunta llevarles a buscar qué les dice Dios con respecto a eso, hacerles ver que pueden escucharle en todo momento y oportunidad.

c- Tomar nota de lo que oigan del Padre para que sean como Samuel que no dejó caer ninguna palabra. Cada tanto vuelvan sobre esas palabras y revisen si están siguiéndolas.

No hay un sonido lo suficientemente fuerte como para no dejarnos oírle, solamente nuestra sordera espiritual puede acallar Su Voz

 

21 comentarios en “Oír con atención<span class="wtr-time-wrap after-title"><span class="wtr-time-number">6</span> min de lectura</span>”

    1. Hola, Diego, la idea es despertar deseos de aprender más sobre este tema, si quieres enseñarles a los niños te recomendamos el libro «Escuchando Tu Voz» de Lucas Conslie, el cual trae dinámicas para enseñar a los niños a escuchar la voz del Padre. En las próximas semanas estaremos hablando acerca de los sentidos.
      A tu servicio!
      TTL

  1. Ramón Leonardo Susaña Montes

    Una tremenda bendicion escuchar la voz del padre, en esta generación Dios usa una voz para llevarnos a volver a la esencia.
    Muy bueno, gracias !
    Bendiciones

  2. Bendiciones… Todas sus enseñanzas son muy buenas! Les cuento, mis padres aun no han llegado a los pies de Cristo. Me gustaria que escribieran algo al respecto, su enseñanza van mas a los padres, pero cuando es al revés? como en mi caso? Como hablarle a los padres? etc. Espero que me comprendan.

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