Familia de fe vs. orfanato 65 min de lectura

Si introducimos la palabra AMOR en un buscador vamos a encontrar la red saturada de entradas que aluden al tema, la razón es que el amor es un tema sumamente atrayente para todos, todos necesitamos ser amados, que se nos valore y se nos exprese claramente aprobación y aceptación. En esa búsqueda de amor, el ser humano se configura a sí mismo en función de los deseos del otro (ser alto, ser bello, ser inteligente, ser divertido, ser «cool», etc). La necesidad de ser amados nos esclaviza a ganarnos ese amor a cualquier costo.

Nuestro tema de hoy es

Soy hijo, soy amado

El hombre en el Edén tenía todo lo que necesitaba, incluido el amor. Era aceptado, porque cuando Dios vio la creación como «buena en gran manera» él estaba involucrado, sabía que era bueno a los ojos del Creador. Pero cuando el hombre pecó, quedó excluido de percibir ese amor, no que el amor no estuviera sino que tomó la disciplina como un rechazo. A partir de allí vemos que toda aproximación del hombre a lo divino no es desde el amor sino desde el miedo, los hombres primitivos adoraban aquello que les atemorizaba: truenos, mares, tormentas, etc o lo que necesitara: ríos, sol, lluvia, tierra, etc. Siempre desde la necesidad de ganar su favor, como quien compra al dios.

Hasta no hace mucho tiempo había una frase que en Argentina era común escuchar: «diosito te va a castigar si…», entonces la persona podía dejar de hacer aquello que se consideraba malo pero por miedo al castigo.

La clave: conocer a Papá y creerle

Tenemos versículos que sabemos de memoria, casi sin excepción, desde el más pequeño al más grande de los creyentes:

» Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» Juan 3.16

« El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.» 1 Juan 4.8

«Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.» Romanos 8:38-39

Sin embargo, a pesar que estas verdades gritan desde la letra escrita en la Biblia, muchas veces solo llegan al intelecto pero no al ser más intimo, donde las hacemos carne y experiencia cotidiana. ¿por qué es esto? simplemente porque el registro ancestral cree que hay que «ganar el favor» de Dios. Eso es no conocer a nuestro Padre quien nos dijo

«Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.» Jeremías 31:3

Algo que es eterno no tiene fin, es infinito, no tiene tiempo de caducidad. Así es Su amor para con nosotros. Pero no basta con saberlo, hay que creerlo, comprender que es Su naturaleza la que le lleva a amarnos y no nuestras acciones. Cuando le conocemos entendemos por qué nos ama, esa razón no está en nosotros sino en quién es Él.

SOY AMADO POR GRACIA, NADA HICE NI PUEDO HACER QUE COMPRE SU AMOR, PERO TAMPOCO PUEDO HACER ALGO MALO QUE LO LLEVE A NO AMARME, aunque mis acciones demuestran si soy hijo o no. No hago lo bueno por temor a enojarlo si hago algo malo, sino que le imito en su carácter porque es mi Padre y eso es lo que hace un hijo, seguir el ejemplo del Padre.

Cuestión de revelación

No podemos darte una guía para ser hijo, es algo que se acepta por fe, creyendo en su palabra

«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios» 1 Juan 3:1a

Cuando se nos quita el velo y vemos su amor, somos transformados, esto es lo que dijo Pablo

«Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.» 2 Corintios 3:18

Es nuestra oración que todo velo que no te permita verte como hijo sea removido por la obra del Espíritu Santo y seas transformado en hijo.

Vamos a lo práctico

Tal vez te preguntas si está siendo hijo o todavía hay algo de orfandad en ti. Las siguientes preguntas son para que te las formules sinceramente y le pidas al Padre que puedas verte como Él te ve.

  • ¿buscas o esperas la aprobación de alguien cuando haces algo?
  • ¿te molesta si tu trabajo queda en el anonimato u otra persona se lleva el crédito?
  • ¿buscas, a través de tu servicio, que Dios te ame más?
  • ¿haces las cosas por temor o por amor? Ej: ¿vas al culto para que no se hable mal de ti o porque amas encontrarte con el Padre en la comunión de los hermanos?
  • ¿esperas que se te reconozca por un título? ¿Anhelas que se te dé un título?
  • ¿te vistes para agradar a la gente? ¿por qué te vistes así o usas determinadas marcas? ¿qué crees que pasaría con tu imagen si no vistieras así?

Anhelamos ver la manifestación de los hijos de Dios, porque es en la naturaleza de hijos que podemos hacer la obras que Él preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. Este profundo deseo es que que motivó las últimas entradas de este blog. ¡Que la creación deje de esperar y sea evidente que somos sus hijos!

«La creación espera con gran impaciencia el momento en que se manifieste claramente que somos hijos de Dios.» Romanos 8:19

 

9 comentarios en “Familia de fe vs. orfanato 6<span class="wtr-time-wrap after-title"><span class="wtr-time-number">5</span> min de lectura</span>”

  1. Hola,bendiciones,me gusto mucho este blog,me gustaria tomar un extracto de este blog y publicarlo en una revista en ecuador,claro recomendando la pagina

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