Adoración y paternidad4 min de lectura

Cuando pensamos en paternidad, un término tan usado últimamente, pensamos en la relación del Padre con nosotros, pensamos en nuestra necesidad de quebrar con el espíritu de orfandad y recibir en nuestros espíritus la adopción. Vivir como hijos de Dios y vivir  de acuerdo a esa revelación.

Pero debemos ir un paso más allá, porque si Él es nuestro Padre, si tenemos Sus genes, entonces esa paternidad se debe reflejar en nuestras vidas. Jesús declaró que hacía lo que veía que el Padre hacía. Esa paternidad de Dios se impregna en nuestros genes espirituales y nos da el modelo de verdadero padre. Muchas veces nos encontramos a nosotros mismos imitando el modelo que nos dio nuestro padre terrenal aún sin quererlo, eso es porque ese modelo está tan impreso en nuestro ser que fluye aún sin permiso.

Un padre conforme al mundo

Tenemos en la Biblia el ejemplo de Caín. «Y conoció Caín a su mujer, y concibió, y dio a luz a Enoc. Y cuando estaba edificando una ciudad, llamó el nombre de la ciudad como el nombre de su hijo Enoc.» Gen 4:17  (BTX)

Caín fue a los ojos de una persona del siglo XXI un muy buen padre, no solo le dejó como herencia una casa, a su hijo, sino una ciudad completa y honró a ese hijo dándole su nombre a la ciudad. Si seguimos leyendo, vemos que sus generaciones fueron tremendas, había entre ellos hacendados, artesanos, artistas talentosos en la música y no sólo eso sino que uno de sus descendientes marcó la historia para siempre con la incorporación de una nueva y revolucionaria tecnología, aprendió a fundir los metales, desde allí la historia anterior se conocería como la edad de piedra. ¿Quién a nuestros ojos hoy no estaría orgulloso de sí mismo como padre al ver estas generaciones? Si lo trasladamos a hoy veríamos a la familia de Caín viviendo en casas suntuosas, sus hijos yendo a los mejores y más caros colegios y universidades, participando de una vida casi inaccesible para el común de la gente, algo así como el jet set de su época.

Pero si seguimos leyendo, sin deslumbrarnos por la luces de este mundo, vemos que las generaciones de Caín se perdieron en el diluvio, todos ellos perecieron, ninguno de ellos alcanzó salvación. Todos sus logros quedaron sepultados bajo hectolitros de juicio en forma de agua.

 Un padre conforme al cielo

Como contrapartida tenemos al hermano de Caín, el que nació como reemplazo de Abel, Set. «Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces se empezó a invocar el nombre de YHVH». Gen 4:26 (BTX)

No es mucho lo que se dice de Set, ni tampoco de su hijo, pero queda claro que algo hubo en este nacimiento que marcó positivamente la historia de la humanidad: “se comenzó a adorar al Señor” traduce la NTV. ¿Cuál fue el fruto de esto? De esa línea genealógica nació Noé y a través de él se salvó el género humano. No se dice cómo hizo Set para imprimir eso en su hijo, pero la realidad es que si Set hubiera fallado, hoy no podríamos estar contando esta historia.

La Biblia no revela el método por el cual Set instruyó a su hijo e impactó sus generaciones hasta hoy, es que si hubiera tal método lo haríamos siguiendo ese modelo, repetiríamos lo que hemos visto en nuestro “padre”, pero el secreto del éxito en nuestra paternidad es replicar lo que hemos visto en el Padre. Obviamente eso lo puede hacer solamente aquel que lo ve.

Que podamos ser reproductores del modelo del Padre, con nuestros propios hijos, va a hacer que ellos tengan propósito y destino eterno. Muchas veces es más fácil darles bienes que darnos nosotros mismos en sacrificio en el altar del Señor para que, de ese modo, ellos puedan conocerle a Él. El poder tomarles de la mano e ir juntos hasta los pies del Padre, el instruirles en sus caminos y atesorar en ellos la Palabra divina, velar por sus necesidades espirituales celosamente y tener la visión, esfuerzo y dedicación  que ellos sean formados a la imagen de Dios es la verdadera, mayor y mejor herencia que les podemos dejar.

Tener nuestro altar familiar es apenas el comienzo de un largo y hermoso camino por recorrer.

Por Estela Ortiz

 

24 comentarios en “Adoración y paternidad<span class="wtr-time-wrap after-title"><span class="wtr-time-number">4</span> min de lectura</span>”

  1. MUY LINDA REFLEXIÓN Y ESTOY ORGULLOSO DE SER UNOS DE LOS HIJOS DE DIOS. POR QUE SÉ QUE VOY A INSTRUIR A MIS HIJOS CON SABIDURÍA Y HACERLO SOLAMENTE COMO NUESTRO PADRE SABE…

  2. Agradezco al Padre por este mensaje de adoración y paternidad, viene a poner paz en mi espíritu debido a las situaciones que precisamente estoy viviendo, bendiciones del cielo. Un abrazo.

  3. Yuleima Moncada de Durán

    Cada mensaje ha sido de gran bendición no sólo para mi hogar sino para muchos otros ya que comparto esta palabra con otros…
    Los cielos se abren cada día a su favor.

  4. Marcos realmente doy gracias a Dios por el ministerio que te ha dado por ser útil, he leído tu libro y he escuchado las canciones que Dios te ha regalado, me conecta con lo eterno con lo celestial. Gracias por inducirnos en esa intimidad me hace amar lo secreto. Cada día quiero más nunca es suficiente. Bendigo tu familia y que Dios siga ungiendo tu vida.

  5. Gracias por este hermoso estudio, es algo que el Señor ha estado tratando con mi vida y es hermoso ver como el Espíritu es uno solo en todo el universo. Sigan adelante, han bendecido mucho a mi familia e iglesia. que el Señor los Bendiga y les de aun mas sabiduría y entendimiento de su Reino.

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